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Simbiosis: sistema inmunitario y agua de mar

Publicado por maria teresa corbinos pubill en

La principal barrera de protección frente al exterior podemos llegar a pensar que es la piel. Y sí, la piel es la frontera real y visible que tiene nuestro cuerpo para proteger nuestro interior del exterior; sin embargo, no es nuestra principal barrera defensiva, aunque sí física junto a las mucosas. Dichas mucosas  son nuestros agentes físicos protectores frente a las interferencias exteriores y, de entre ellas,  una de las más importantes es la mucosa intestinal. La adecuada respuesta de nuestro sistema inmunitario pasa por aportar los micronutrientes necesarios y adecuados  que agilicen dicha respuesta, y para ello el adecuado estado de las mucosas resulta crucial.

La biodinámica interna necesita de los convenientes sustratos. El hecho de   recomendar una dieta equilibrada  rica en antioxidantes, libre de azúcares refinados y alimentos procesados, con un bajo nivel de consumo de alcohol e incluso nulo, así como eliminar la ingesta de bebidas azucaradas a favor de beber agua o infusiones, resulta lógico si queremos que nuestro organismo funcione como una maquinaria compleja pero eficiente como lo que es. Contribuir a la integridad de las mucosas pasa por aportar vitaminas y minerales concretos, del mismo modo  que a medida que se avanza hacia el interior de nuestro organismo y  la dinámica de nuestros sistemas se sofistica, éste necesita principios activos concretos pero a la vez  combinados para que dicha dinámica interna sea lo más ágil y eficaz.

Llegados a este punto y frente la amalgama  de complementos nutricionales que el mercado nos proporciona,  debemos ponernos de frente a la naturaleza y reflexionar sobre lo que ella nos ofrece y, en concreto, lo que nos ofrece el  mar. El mar  a pesar de estar maltratado de forma continua por el hombre, nos brinda  un rico elemento,  sencillo pero asimismo rico en nutrientes: el agua de mar.  Se conoce su uso terapéutico  desde hace miles de años. Las antiguas culturas mesopotámicas y egipcias ya usaban sus beneficios desde el año 5000 a. de C.

El aporte de minerales que suministra el agua de mar resulta  equivalente al contenido de éstos contenidos en el plasma sanguíneo, lo que  hace del agua de mar el sustrato clave para un adecuado funcionamiento sistémico. En este sentido,  el sistema inmunitarioresulta adecuadamente beneficiado pues precisa de minerales  y oligoelementos como el zinc, el cobre, el selenio, el magnesio o el manganeso,  contenidos en las cantidades adecuadas en el agua de mar, para asegurar una correcta respuesta celular, una presentación precisa del antígeno que pueda llegar a invadir nuestro organismo y, por último, una correcta respuesta bioquímica.  

Simbiosis: sistema inmunitario y agua de mar

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